Casas Ecológicas

Cuando era pequeño en verano regresaba de la playa de Sanlúcar a la casa de mis abuelos. Era una gran caminata bajo el sol de agosto. Así que llegábamos acalorados a la puerta de la casa. Todavía recuerdo la grata sensación de frescor, el increíble cambio de temperatura entre un exterior ardiente y un interior fresco.

Esta historia es de hace años, cuando no se habían popularizado los aparatos de aire acondicionado. Por tanto, la pregunta obvia es cómo se generaba esa gran diferencia de temperatura sin necesidad de gastar energía eléctrica.

La respuesta está en los materiales y la forma en que están construidas estas casas tradicionales. Las casas tradicionales de Andalucía, son básicamente iguales a las casas romanas que podemos ver por ejemplo en las ruinas de Pompella.

La casa tradicional romana, básicamente es un patio rodeado de habitaciones. Tanto la casa de la época del imperio romano como las casas tradicionales de Andalucía, pueden tener varios patios y pisos.

Otro elemento que destaca en la casa es una entrada con una puerta exterior de madera y otra puerta interior. Y unos muros exteriores muy gruesos. Y aquí se encuentra el primer “secreto” de la climatización natural de estas viviendas, una construcción con un gran aislamiento térmico.

Muchas de las viviendas que se construyen actualmente tienen unos muros exteriores muy delgados y un diseño que facilita el intercambio de calor con el exterior. Esto da como consecuencia la necesidad de gastar mucha energía, si queremos mantener la casa caliente, cuando en el exterior hace frio y gastar igualmente cuando necesitamos la casa fría en verano.

Un excelente aislamiento es fundamental para ahorrar energía en la mayor parte de los climas, tanto en verano como en invierno. Salvo en zonas donde siempre hace mucho calor y la construcción se enfoca a enfriar la vivienda. Por ejemplo, en construcciones tradicionales de la zona de Persia, las viviendas están diseñadas para forzar el movimiento del aire que se enfría por la noche, en contacto con el suelo o un depósito de agua.

Las casas tradicionales de Andalucía, guardan otros curiosos trucos para combatir de forma natural el calor del verano. Un primer “invento”, que he comprobado tiene mucho impacto, sobre la temperatura interior de la casa, es un sencillo toldo. Un toldo que cubre el patio y mediante unas cuerdas se cubre el patio de día para evitar que se caliente y por la noche se quita para que el calor del interior suba y entre el fresco de la noche.

Las casas romanas solían tener un estanque o un depósito con agua en el centro del patio, que por las noches se enfría y luego durante el día refresca la vivienda. En otros sistemas de enfriamiento, se fuerza el paso del aire por una parte subterránea que se enfría al contacto con el suelo a mejor temperatura o al pasar por un depósito de agua. Por tanto, además de una construcción adecuadamente aislada, también es necesario considerar la circulación del aire.

Otro aspecto importante a considerar es la orientación de la casa y por tanto, el calentamiento por el sol de las distintas zonas. Un curioso “truco” que utilizaban mis abuelos era mudarse. Su casa tenía dos alturas y en verano vivián en el piso inferior y en invierno en el superior. Cada año se mudaban dentro del mismo edificio. Para seguir este sistema, necesitaríamos evidentemente una finca con varias plantas para solo una familia. Con este sistema, evidentemente se desaprovecha una vivienda y es caro y poco sostenible.

Cuando se puede, en las zonas muy calurosas, parece una buena idea diseñar las viviendas con techos altos y añadir unas buenas cámaras de aire sobre todo en la parte superior. Otra opción para viviendas unifamiliares o aisladas, es utilizar toldos de una forma inteligente y diseñar una adecuada circulación del aire.